lunes, 17 de julio de 2017

Notas de un zurdo sobre los derechos.

Dijo: "No hay derecho" mientras me miraba fijamente, lo recuerdo. Cuando era niño pensaba que el derecho era algo tangible, que se puede dejar, regalar o perder dentro de un cajón. Esa misma noche comprendí que perder el derecho era mucho peor que perder cualquier otra cosa en este mundo. Aún llovía, la gente caminaba a paso ligero mientras las gotas golpeaban el cristal de la ventana desinteresadamente. Allí mismo oí algo romperse, sin embargo todo estaba en su sitio. Todo menos yo.

sábado, 1 de julio de 2017

Bailan las orugas como cualquier otro animal,
y su baile se convierte
en cosquillas en la mano,
en veneno entre tú pelo.
Y sus patas se convierten
en ondas que hipnotizan,
que detienen tu mirar.
Ya no importan nada,
el mundo se para
cuando dejas de bailar.




jueves, 11 de mayo de 2017

Todo te recuerda a ella, hasta que de repente un día te sientes como un extraño en tu propia habitación.

Plantando C4 debajo del colchón.

lunes, 17 de abril de 2017

Huracán

Huracán del seso al meñique de los pies. Huracán que alborota todo a su paso, difícil de doblega, cabezón hijo de puta. Si atrapas un huracán se convierte en nada y si lo dejas hacer se destruye a si mismo. Muro de polvo y piedras que erosiona todo a su paso y en su interior un crudo y tímido silencio que a casi nadie deja ver. Cuanto más grande es su fuerza más bello es su interior, esa fuerza que lo destruye a él y a todo el que intenta acercarse. A su paso siempre deja una estela de arrepentimientos. Sigue girando, duro, veloz, que nadie se acerque, sigue quemando hasta desaparecer, hasta que todo salte por los aires en un volcán de reproches y frases hechas. Sigue girando sin dejar que un rostro arañado deje pequeñas gotas de sangre en tu interior.

Y te de paz, mucha paz.

jueves, 23 de marzo de 2017

A comérselo

Aún tiemblo,
la memoria tiene esa elegancia
de borrar en un suspiro los malos recuerdos
y dejar los buenos como granos de arena
deslizándose,
erosionando.

Pero aquí,
el sudor y la memoria empañan la arena
y detienen el tiempo.
Donde ya no se desliza la sal
se acumula la dulzura
y convierte el corazón en caramelo.

Caramelo,
que se funde con el tiempo
esperando
a que vengan los gusanos
a comérselo.

martes, 14 de febrero de 2017

Ahora dicen que hay muchos más universos...

Cambiábamos la historia, o eso creíamos. Arrugábamos los libros para que las mesas dejaran de cojear y llenábamos el suelo de toallas para no pisar la lava. Dejábamos las luces encendidas para que no entraran los fantasmas y pensábamos que todo tenía arreglo. Cambiábamos el paso al compás de las baldosas, llenábamos la copa hasta que no cabía ni una gota más y cogíamos las cosas del revés. Ya nadie se tropieza con los cordones ni se queda mirando las luces fijamente cuando piensa.

O sí...

Aún me sigo poniendo rojo cuando me hablan de los multiversos.

viernes, 7 de octubre de 2016

Shhh

Es verdad que en la sombra más profunda el deseo todavía me llama. No soy cobarde pero tengo miedo, Cuando todos apagan sus ordenadores y ponen en silencio el móvil, cuando giran la espalda en la cama, en ese momento de soledad, el instinto te sigue nombrando. Pequeño destello de cobre y blanco, te sigue nombrando y pienso en ti. Pensar no es pecado, pero es más de lo que a veces puede soportar un ser, mi ser. Pensarte no es pecado, es la revolución de mi cerebro contra mis dedos palpitando, arañando mis palmas para sentir que todo es tan real que a veces da miedo. Va pasando, pasando como el viento entre las velas de un barco que no sabe muy bien a dónde se dirige, pero no hace más que llover y tronar, y eso me asusta y a la vez me reconforta. Cada trueno me recuerda a tí, tan fugaz, tan brillante, tan bello. Llega la calma y mis pupilas se secan esperando otro destello. Esa calma que a veces dura un día y otras un mes, o yo que sé cuanto, pero llega otro destello y me pone a mil, y me pones a mil. Agitas todo mi cuerpo. El deseo te nombra a ti, y aquí, en este rincón, te olvidas de todo lo demás, te metes por este pequeño agujero de letras terriblemente ordenadas y te reflejas cautiva. Cuando nadie mira. Solos tú y yo, tan cerca y tan lejos. Me guardas el secreto, ya sabes por qué no sonrío, porque me niego a admitir que te quiero. Shhh