martes, 29 de septiembre de 2015

Pajarillo tu me condenaste a un amor sin final.

Con el suelo cubierto de cenizas para ver las huellas de mis pasos. "No debes volver a pisar sobre ti mismo, o al menos no de la misma manera".Cambio el sentido de las huellas, quito las astillas de mis huesos y no dejo de bailar, rebuscando entre los montones de ropa sucia que cubren mi cuarto. Bailo a la vida aunque a veces se me olvide sonreír y se me acuerde por qué se fue la sonrisa. Me dijeron que ya no escribo como antes, que mis dedos parpadean el teclado diferente, menos tierno. Quizás sea porque ya no estoy enamorado, o porque lo estoy de tantas cosas que he dejado de enfocar y se ve todo borroso. Aunque necesite gafas nuevas son diferentes tipos de amor y diferentes tipos de dolor los que se sienten. Mas crudo y menos tierno, vuelta y vuelta con el plato lleno de sangre se presentan los días como la minuta de un buen restaurante sin carta de vinos. Buena carne y nada de beber, no soporto la sed. La sed de beberte a sorbitos como antes, cuando me creía que bebía la vida, cuando te creía mi vida. Buenos tragos los de entonces, los de antes y los de ahora. Buena sed. La que tenía la conservo y de lo único que tengo miedo es de que se acaben todas las botellas que el mundo me pueda dar. Que mire al suelo y no queden cenizas o que estén intactas porque aprendí volar.

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